jueves, 8 de octubre de 2009


Se acerca la hora,

y como aquel regalo indescifrable

que escapa de mi boca;

el destello perfumado

que se quedó a mi lado por siempre.

Quedamos dolidos de los costados,

por las mil veces que perdimos

la batalla

que se desojó entre líneas.

Este ruido no me dejará escucharte…

y este día, este día, mi amor…

es casi tan fresco

como aquel en que derrochamos l

a brisa y el llanto.

En que en una cápsula de agua,

decidimos ahogarnos

y morir para siempre.

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